martes, 20 de octubre de 2009

Reseña: The Mission/Exiled



En 1999 vio la luz una de las películas más representativas de Johnnie To, The Mission, una historia en la cual cinco miembros de los bajos fondos se reúnen en un grupo con el objetivo de proteger a un jefe criminal amenazado de muerte por una banda rival.

La película empieza en situación, el jefe escapa por los pelos de una emboscada en un restaurante preparada para acabar con su vida, una escena opresiva y angustiosa que sirve como presentación y que nos emplazará a la aparición del gran Simon Yam, que se encargará de reclutar a los hombres que tendrán esa dura misión, Curtis (Anthony Wong Chau-Sang) que regenta una peluquería de lujo, Roy (Francis Ng) y el joven Shin (Jackie Lui), Mike (Roy Cheung) y James (Lam Suet), viejo conocido de Curtis.



Dejando de lado la acción, la película se articula en las relaciones que se van estableciendo entre los cinco protagonistas, obligados a convivir juntos durante el tiempo que dure su misión lo que provocará tensiones, especialmente entre Curtis y Roy, los dos lideres del grupo y con caracteres completamente opuestos pero a la sazón complementarios y que pasará por el momento más tenso en el clímax de la película cuando Frank (Simon Yam) ordena a Curtis asesinar a Shin tras haber mantenido un affaire con la esposa del jefe y los miembros del grupo tomen bando por una u otra opción.



Sin duda, las interpretaciones de los actores principales son gran parte de culpa del éxito de la propuesta, ya que un tiempo reducido consiguen desarrollar los personajes de manera ejemplar, personajes, que como he dicho antes, se complementan de manera perfecta hasta el final.

Volviendo atrás y hablando de la acción podemos encontrar varias dignas de mención, la escena del asalto o la encerrona con francotiradores, pero si alguna destaca es sin duda la del centro comercial, planificada y rodada de manera ejemplar, dando muestras Johnnie To de lo que estaba por venir y ayudando a reanimar a un cine de Hong Kong en bajos momentos debilitada por la huida a Occidente de sus grandes referentes, John Woo, Tsui Hark y Ringo Lam.



Siete años después, en 2006, Johnnie To fabricó dos continuaciones, la continuación de su historia sobre las triadas, Election 2, y Exiled, una especie de secuela de The Mission, si bien los nombres de los personajes aparecen cambiados, en esencia siguen siendo los mismos. Igual que sucedía en la mencionada Election los temas políticos hacen acto de presencia ya qué la película se desarrolla a finales de 1999, horas antes de qué la República Popular China recuperará su soberanía sobre la ex-colonia portuguesa de Macao, lugar donde se desarrolla la historia. Éste hecho simbólico tendría su pequeña repercusión en la película en su recta final. Siguiendo con el tema político, las identidades se diluyen, si no, basta con escuchar la conversación entre Fay y Keung (estupendo La Ka-tung), en la que éste rechaza tratar con Fay por ser extranjero (de Hong Kong) a lo que el Tío Fortune (Tam Ping-Man) le replica que todos son chinos.



En Exiled, Johnnie To nos presenta a los personajes encarnados por Anthony Wong y Lam Suet en Macao para asesinar al fugitivo Wo (Nick Cheung) por orden del Jefe Fay (Simon Yam) y a los encarnados por Francis Ng y Roy Cheung para evitarlo, el reencuentro entre los cinco (en este caso siete ya que Wo se ha casado y tiene un niño) volverá a unir lazos entre los personajes incapaces de nuevo de asesinar a uno de sus camaradas de armas, a uno de sus hermanos, pero la tragedia acabará golpeando sus vidas tras aceptar un trabajo para conseguir el dinero necesario para poder huir.



Para esta película To volvió a reunir prácticamente al reparto original de The Mission, incluido Simon Yam en un papel más histriónico y malvado qué el encarnado en la precedente. La única ausencia sería la de de Jackie Lui sustituido en esta por Nick Cheung, uno de los habituales del director hongkonés en los últimos tiempos.

Más allá de estos pequeños detalles la película se articula como un autentico homenaje al cine de Sergio Leone, Sam Peckinpah y sus coetáneos, un autentico western contemporáneo con profusión de escenas violentas y duelos a punta de pistola y en el que este moderno grupo salvaje irá al duelo final sin importarle su destino. El honor y la venganza les hará arriesgar la vida a pesar de poder haber huido evitando complicaciones en un desenlace espectacular con una lata de Red Bull como involuntaria protagonista mientras al mismo tiempo transcurre la antes mencionada transferencia de soberanía, todo cambia para seguir igual.

sábado, 3 de octubre de 2009

Reseña: La linterna roja




La Linterna roja fue, en su momento, la quinta película que vi del director chino Zhang Yimou, tras su trilogía épica, formada por Hero, La Casa de las Dagas Voladoras y La Maldición de la Flor Dorada, además de ¡Vivir!. Sin tratar de desmerecer su trilogía fastuosa, La Linterna Roja (y ¡Vivir!) tiene mucho más cine que todas ellas, y no porque sean malas películas, al contrario, sino porqué ésta que nos ocupa ahora tiene una fuerza prodigiosa, un sabor a aquel cine que vino a finales de los ochenta y principios de los noventa de distintas partes del mundo, más concretamente desde Asia, y, que no supimos valorar en su momento en el sentido que requería salvo contadas excepciones por parte de unos cuantos, verdaderos pioneros de conocer nuevas maneras de contar las historias sin importarles la procedencia sino la calidad de las mismas.

Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1992, es una película ambientada en los años 20, con una China dividida y gobernada por señores feudales. Gong Li, musa y amante del director por aquella época, pese a él estar casado, da vida a Songlian, una preciosa joven que se ve obligada a dejar la Universidad y casarse con un hombre rico para ayudar a su familia, en dificultades desde la muerte de su padre. Precisamente la escena que abre la película antes de los títulos nos brinda una bella y emotiva escena con la actriz china hablando con su madre, y cuando al terminar la conversación vemos lágrimas cayendo por su bonito rostro, uno se da cuenta de que la película tiene un embrujo especial capaz de atrapar al espectador dispuesto a entrar en ese mundo.

Continuando con la historia, Chen, el marido, está casado con otras tres mujeres y cuando ella llega se verá inmersa en una competición entre ellas en la que no dejará de participar ya que todas quieren recibir atenciones del marido, además de un excepcional masaje y la posibilidad de elegir la comida al día siguiente para la esposa que él elija mediante la colocación de una gran linterna roja delante de la puerta, un rito que se repite cada noche. Los celos, las manipulaciones y las envidias serán el eje central de la película que viviremos a través de Songlian en su fascinante viaje por ese microcosmos tan humano. Se ha dicho, es más, se han escrito ríos de tinta sobre la crítica soterrada del director chino sobre la dictadura comunista, haciendo una analogía con la historia contada en la película. ¿Quién sabe?, lo cierto es que atendiendo a la filmografía de Zhang podría ser cierto, puesto que en aquella época su cine era más crítico y distaba mucho del director interesante que sigue siendo, pero sometido a la autoridad hoy en día.

Como apunte final, uno de los productores ejecutivos de la película es el reputado director taiwanés (nacido en China continental) Hou Hsiao-Hsien, autor de Flores de Shangai y Millennium Mambo, entre muchas otras conocidas películas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Reseña: Eye in the Sky




Cuando se habla del cine de Johnnie To se tiende, en muchas ocasiones y de manera injusta, a olvidar la labor de sus guionistas, un reducido grupo de hombres que efectúa su trabajo de manera impecable rozando la perfección en determinados momentos y parte importante del éxito de las películas. Uno de esos hombres es Yau Nai-Hoi, que con esta película se lanza a la dirección, bajo eso sí, el amparo de To y su Milkiway.

Para su opera prima, Yau se sumerge en la tarea de realizar también el guión junto a otro peso pesado de la productora, Au Kin-Yee, demostrando el dominio que tienen del tempo narrativo de una producción de estas características. Un thriller que, sin embargo, huye de grandiosas escenas de acción y está más centrado en explorar las reacciones de los personajes principales, circunstancia que ya habían tocado en películas precedentes. También se nota una segura dirección, inusual para un debutante y con las lógicas influencias de To, no en vano se notan los años colaborando.



Uno de los platos fuertes es la posibilidad de volver a ver frente a frente a dos de los más grandes actores de Hong Kong, Simon Yam y Tony Leung Ka-Fai tras su anterior participación en Election, en la que saltaron chispas, en la pantalla, claro. Aquí los personajes no tienen entre si esos momentos tan intensos de aquella pero tampoco era ese el objetivo de la película.

En cuanto a la trama, Yam es un policía veterano de una unidad especial que se encarga de la instrucción de una joven novata a la que apoda Cerdita, mientras se ven envueltos en la investigación del robo de un joyería en el centro de Hong Kong. Ese robo está comandado por Chan (Leung), y junto al caso del secuestro de un niño serán los objetivos de los policías, que verán como las historias se entrecruzan en ese microcosmos que es Hong Kong confluyendo todos los personajes en un final que podría describirse como justicia poética, sin obviar la evolución natural de los personajes durante todo el metraje.



Para su debut, Yau no solo ha contado con Yam y Leung sino también con un heterogéneo reparto con gente como Maggie Siu, Cheung Sui-Fai o Lam Suet y la debutante en cine Kate Tsui, quien me ha recordado a una joven Maggie Cheung y que no demuestra su inexperiencia cinematográfica.

Eye on the Sky nos devuelve ese thriller preocupado por los personajes con una duración ajustada, de hora y media, pero intensa demostrando que aún en Hong Kong se pueden hacer propuestas interesantes como en otras épocas.