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viernes, 1 de noviembre de 2019

Crónica Festival Nits de Cinema Oriental 2019 1ª parte



De nuevo, y como es habitual y placentero, tuve el honor de asistir al Festival Nits de cinema oriental en su ya decimosexta edición. Por desgracia y otro año más tan solo pude asistir el fin de semana, concretamente desde el viernes por la noche ya que compromisos laborales hicieron que se retrasara mi habitual llegada del viernes por la tarde. Aún así pude disfrutar tanto de las proyecciones como de la compañia de amigos y conocidos o de de la habitual amabilidad y generosidad de la organización.

Comencé mi festival con la sesión homenaje al tristemente desaparecido Ringo Lam con una versión restaurada de su ya clásico e icónico film Full Contact, protagonizado por esas bestias de la escena hongkonesa como son Chow Yun-Fat, Simon Yam y Anthony Wong. en esta historia de traiciones y venganzas que no da respiro vemos las constantes del cine de acción de Hong Kong, explosiones, disparos múltiples desde todos los ángulos, piruetas imposibles y unos sádicos personajes, especialmente el de Simon Yam, quizás el más carismático y trabajado de todos al ser el villano. Una gozada verla de nuevo y en una pantalla tan grande como la del Vigatà.

 
El sábado comencé con The Man from Kathmandu, producción nepalí con participación española en la acción con un equipo de especialistas encabezado por Dani Medina y un protagonista puertorriqueño, José Manuel, sin duda el plato fuerte de la película. En ella un joven de origen nepalí pero residente en Estados Unidos decide volver a su país como punto de partida para convertirse en miembro del Estado Islámico pero allí se verá envuelto en diferentes problemas, tanto políticos como religiosos. Sin duda el punto de partida es muy interesante pero todo resulta ser muy artificioso y poco profundo. Entendiendo que es una película de acción y como tal cumple no podemos dejar de obviar que la consistencia argumental debería ser también importante si ella misma se toma en serio. Y por desgracia eso no sucede aquí.

Justo después tocaba Pegasus, la nueva película del director y artista polifacético chino Han Han y de nuevo otra dececpión. En este caso incluso más justificada porque su anterior Duckweed me pareció una muy buena película. Aquí nos cuenta la historia de un corredor automovilístico de gran éxito pero que acaba su carrera por culpa de una suspensión por cinco años pasando del lujo a una vida normal y sus intentos por volver a la cima.  Si bien reconozco que la película es visualmente impactante e incluso cuenta con varias escenas espectaculares tengo que admitir que la mayor parte me aburrió con esa manía de imitar las sobreactuaciones de cierto cine japonés comercial. De todas maneras al menos entretiene.


La siguiente sesión fue la mejor del festival sin contar Full Contact. La historia de Surya un joven que nace con un trastorno que le impide sentir dolor lo que le impele a convertirse en una especie de héroe y acabar con los matones del barrio. Pero como suele pasar esto le llevará a enfrentarse a peligrosos criminales a los que ni con sus habilidades marciales ni su habilidad de no sentir dolor le serán suficientes y necesitará contar con ayuda extra. The Man Who Feels No Pain es todo un canto de amor al cine de artes marciales con esas cantidades de cintas de vídeo que el protagonista consume para convertirse en un artista marcial, como si fuese un Tarantino viendo películas en el videoclub para aprender a ser director. Otro de los puntos fuertes de la película es sin duda el carisma de todos y cada uno de los personajes, en especial con Karate Mani, el karateca de una sola pierna.

martes, 19 de julio de 2016

Crónica Nits de Cinema Oriental 2016 - 2ª parte

 

Comenzamos la tercera jornada de las Nits con Los monstruos del fin del mundo, de la retrospectiva Kaiju, y secuela de la Gamera original. En esta ocasión Gamera vuelve a la tierra tras su derrota en la primera entrega y se encuentra cara a cara con Barugon, monstruo procedente del Sudeste Asiático (como tantos otros de su especie) lo que dará pie a peleas entre ambos seres mientras el ejército y científicos japoneses intentan encontrar la manera de derrotarles. Con todos los elementos del kaiju más clásico esta producción camina en la cuerda floja haciendo equilibrios para salir adelante con dignidad, y afortunadamente lo consigue quedando una cinta apañada y entretenida.


Y nos tocaba continuar con Japón, aunque ahora cambiando completamente de género y acercándonos a la comedia romántica con No Longer Heroine, basada en un manga. Si bien este tipo de películas no son ni mucho menos de mis favoritas, en esta ocasión durante gran parte de la película me lo pasé muy bien ya que rehuye los lugares comunes de este género y opta por un estilo mucho más desenfadado y surrealista hasta la parte final en la que ya comienza a aflorar una narrativa mucho más típica y pierde parte del encanto que había despleagado durante el metraje. Aún así la película aprueba con nota y es una muestra de que en todos los géneros se pueden sacar películas estupendas. Mención especial para la gran actuación de Mirei Kiritani, estupenda tanto en los momentos cómicos (sobre todo) como en los más dramáticos.


The Deal se quedó como única representate este año del cine coreano perteneciendo a uno de los (sub)géneros más importantes del cine de aquellas latitudes, el de venganzas que tantas grandes películas nos ha dado, incluídas varias obras maestras. En este caso la película sigue las rutas de siempre pero con habilidad para poder destacar por encima de la media de thrillers coreanos que podemos ver año sí y año también en diferentes festivales. Además su duración menor a las dos horas le confiere una agilidad narrativa superior a la media. Como anécdota, en las Nits pudimos ver la versión del director con mayor metraje de escenas violentas que la estrenada en cines surcoreanos.


La noche acababa con la película nepalí Serdhak, presentada por su director y ambientada en la región de Mustang. Un joven estudiante de etnia tibetana vuelve a casa, una zona rural en la que sus padres y hermana trabajan la tierra reencontrándose, sin saberlo, con una antigua compañera de infancia de la que se irá enamorando mientras su vida va cambiando a pies del Himalaya. De ritmo languido y usando ciertos tics del cine de autor, Serdhak no deja de ser una pelicula interesante desde el punto de vista antropológico pero de poco calado cinematográfico y que añade escenas superfluas para poder llegar a un metraje de más de 70 minutos.


The Arti fue la encargada de inaugurar el cuarto día de festival. En este caso nos íbamos a Taiwán a ver una película realizada deliciosamente con marionetas y en la que dos hermanos se ven obligados a huir con un robot creado por su padre tras el asesinato de este. Deliciosamente rodada, The Arti tiene dos partes claramente diferenciadas; una primera bastante infantil y a la que le cuesta arrancar a pesar de momentos inmejorables como la persecución del principio o el torneo de lucha y una segunda que vira hacia la acción pura y dura, con escenas de gran violencia y la muerte de algún que otro personaje principal. Es en esa parte final en la que la película consigue llegar a sus cotas más altas y se libera de un principio contenido. Una película que acortando un poco la parte más infantil sería una pequeña joya y se queda en entretenida.


Tocaba otra nueva entrega de la retrospectiva con El monstruo que amenaza el mundo en la que los Gappa hacen de las suyas en la única película kaiju producida por la Nikkatsu. Una expedición patrocinada por la revista Playmate encuentra un extraño ser parecido a un pájaro y se lo lleva a Japón ante la oposición de los lugareños y que provocará el enfado de sus padres cuando despiertan y ven que su hijo ha desaparecido. Esto provocará las consabidas escenas de destrucción y una "sutil" crítica al sensacionalismo de los medios de comunicación con el dueño de la revista presentado casi como el villano de la película o un machismo exacerbado en diferentes escenas y sobre todo en la parte final tan categórica. Diversión a radudales con un film que se podría describir como un drama de dos progenitores ante la desaparición de sus hijos y lo que estarían dispuestos a hacer por recuperarlo y que no desentonaría con el tono completamente psicotronico que se gasta la película. Una gozada de película con esas risas o la canción Gappa, que el entregado público acabó cantado en los créditos finales.


Tocaba el turno de los documentales y comenzamos con For the Love of a Man, un retrato de la locura que se vive en el Estado indio de Tamil Nadu por el actor y mito Rajinikanth, un hombre que tiene 150.000 clubes de fans. La cinta va ofreciendo el retrato de esta obsesión a través de varios personajes principales como por ejemplo el hombre que llega empeñar las joyas de su esposa para poder organizar una proyección de una película de su ídolo. Un ídolo que es apodado Querido Líder o incluso Díos, y que nos enseña la necesidad de gran parte de la humanidad de necesitar un ser superior para que ejerza de guía, y en este caso en una zona poco religiosa y tendente al comunismo. Un documental imprescindible por lo que nos cuenta y como nos lo cuenta.


Del Cinema Vigatà nos trasladamos a la Biblioteca Joan Triadú para asistir allí por primera vez para una proyección que sería la de The Last Pinoy Action King, documental dirigido por Andrew Leavold, viejo conocido del festival en el que estuvo presentado hace dos años The Search for Weng Weng. De igual manera que en aquella se volvía a centrar en el cine filipino, y en esta ocasión en la figuera de Rudy "Daboy" Fernandez, uno de los mitos del cine de acción de la excolonia española. A pesar de su interés el ritmo decae por momentos y se antoja un metraje demasiado largo centrándose en la figura de Fernandez, olvidando contextualizar un poco más el documental, cosa que si hacía de manera perfecta en su anterior documental. De todas maneras vuelve a ser superior a la media de este tipo de documentales y celebramos haberlo podido ver sin género de dudas.


Y el viernes se acababa (para mí, pues la noche siguió con Z Island) con la proyección de Ip Man 3, cierre por el momento de la saga dirigida por Wilson Yip y protagonizada por Donnie Yen que aquí tiene dos rivales de excepción, el estadounidense Mike Tyson, con el que tiene una memorable pelea y Max Zhang, valor en alza y al que pudimos ver el año pasado en Sitges el año pasado como uno de los villanos de SPL 2. Esta tercera entrega se centra en la acción teniendo las gotas justas de drama con la enfermedad de la esposa de Ip Man y algún pequeño toque de comedia, destacando la primera escena con un joven Bruce Lee deseoso de entrenar con el maestro del Wing Chun. Si tuviera que hacer un top de la saga esta tercera entrega se situaría en el segundo puesto tras la casi magistral película original.