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domingo, 23 de octubre de 2016

Crónica Festival de Cine Fantástico de Sitges 2016 - 2ª parte

Continuo con las crónicas de Sitges 2016 con la segunda crónica dedicada al cine asiático visto en el festival:

De Malasia, un país no muy prolífico en el certamen, nos llegó Interchange, una historia de asesinatos rituales bastante localista. Ambientada en una Kuala Lumpur alejada de la imagen más glamurosa con estética importada de tantos y tantos thriller anteriores su trama confusa, tanto a causa de las diferencias culturales no muy bien explicadas, como de un manejo confuso de la cámara le restan muchos enteros. La "aparición" del hombre pájaro y el final acaban por lastrar una propuesta no falta de interés pero fallida.

Y de psicópata a psicópata. De Interchange a Psycho Raman. De Malasia a la India. Anurag Kashyap, quién ya tuvo su díptico Gangs of Wasseypur en Sitges, volvía con una adaptación peculiar de la vida de Raman Raghav, un asesino en serie que atemorizó Bombay (o Mumbai) en los años 60. Como explicó el propio director, ante la imposibilidad de hacer una película ambientada en aquella época decidió trasladar la historia a la actualidad y confrontar al psicópata protagonista con un policía de metodos no muy ortodoxos, amén de esnifar cocaina sin freno. Con un prólogo en el que nos presenta el origen de los crímines y de paso presentar a los personajes, Kashyap pasa a un desarrollo algo lento pero no exento de tensión. Alternando el protagonismo de ambos personajes, con una primeraparte de claro predominio por parte del asesino y una segunda por el policía, la recta final y el "reencuentro" de ambos acabará haciendo encajar las piezas correctamente.

Johnnie To es un clásico del festival desde hace ya muchos años, y en el que hemos podido ver el grueso de su filmografía, ya sea mediante estrenos o retrospectivas, como la que se le dedicó en el año 2005. Ahora nos llegaba su último trabajo, Three, un thriller algo diferente a sus clásicos pero con mucha garra y personalidad. Antes de la proyección se proyectó The Weaving of a Dream: Johnnie To's Vision and Craft, un documental / making-of dirigido por Ferris Lin, autor del fantástico Boundless, aproximación al director hongkonés y que tuvimos la fortuna de ver en las Nits de Cinema Oriental del pasado 2015. En este documental lo que vemos es el proceso creativo de Three, tanto a nivel de guión como de realización y si bien es interesante y didáctido dudo que lo adecuado fuera proyectarlo antes de la película. En todo caso y ciñéndonos a la película, todo transcurre entre las paredes de un hospital. Un delicuente ha sido trasladado tras un tiroteo entre la policía y su banda mientras el agente que le custodia (junto con su equipo) deberá  hacer frente a una doctora de grandes convicciones morales mientras intenta averiguar dónde se esconden los demás miembros de la banda. Como es habitual en el cine de To las miradas y la puesta en escena nos transportan dentro de la pantalla. Desde luego no es de las mejores del cineasta hongkonés pero si está por encima de la media de las producciones actuales de su ciudad de origen.

El cine coreano basado en la actualidad nos suele traer críticas sobre la corrupción, las grandes multinacionales, la situación laboral, etc. etc... dentro de thrillers o dramas principalmente. The Tunnel no iba a ser menos y aunque en general es una película de catástrofes en la que un terremoto atrapa a un hombre dentro de un tunel, aprovecha para hacer una crítica contra las construcciones de escasa calidad, la poca empatía de parte de la población y el aprovechamiento de los políticos. Desde luego la profundidad de su crítica no es enorme y el grueso es el drama humano y los (muy buenos) efectos que consigue. Una película para pasar un buen rato pero de no mucho recorrido por la memoria del cinéfilo.

A raíz de Merantau y, especialmente, por las dos entregas de The Raid, ko Uwais se ha convertido en uno de los actores de cine de acción más cotizados en Indonesia y en Asia. En esta ocasión cambia a Gareth Evans por los Mo Brothers y se aleja de la obra de éste, aunque conservando los rasgos del cine de acción. Uwais en esta cinta es el integrante de una banda criminal que ha perdido la memoria lo que provoca que su antigua banda lo busque para ajustar cuentas. Con la ayuda de una bella doctora intenta sobrevivir pero la confrontación resultará inevitable. Como ya había apuntado ni la trama ni la acción tienen nada que ver con The Raid a pesar de que algún espectador le sacará el parecido (por eso de estar Uwais en medio). A pesar de su guión muy justito, la acción espectacular y el saber estar de sus intérpretes consiguen un producto de acción muy digno. Y hoy en día escasean.

¿Qué podía salir mal al combinar dos iconos del cine de terror japonés contemporáneo como Sako y Kayako? Pues muchas cosas, sí. Y eso es lo que corroborámos al salir de la proyección. Obviando el hecho de que tan solo en la recta final asistimos a una descafeinada confrontación entre las dos fantasmas el resto de la cinta no es que nos ofrezca ni terror ni diversión, tan sólo un par de escenas cómicas aceptables y ya está. Pasándose un poco la mitología por dónde les apetece, Sadako vs Kayako no funciona y queda tan sólo como un recordatorio de que el tiempo pasado fue mejor. Quizás realizada en la época de mayor popularidad del género y con alguien más competente a los mandos hubiera funcionado. Quién sabe.

En la época de los mockumentaries o falsos documentales en los en que prácticamente todos los países han aportado su granito de arena no podía faltar un producto indio con ésta premisa. Un equipo de grabación se encuentra realizando un documental sobre un conductor de rickshaw, pero a medida que va conociendo al tipo se va dando cuenta de que algo va mal y se verán metidos en una espiral de locura. Realizada con muy poco presupuesto lo más positivo que podemos decir de Autohead es que se aparta de los falsos documentales al uso y si bien utiliza sus mismas armas, esta separación consigue dotarlo de personalidad y salir airosa con respecto a otras propuestas basadas en el susto fácil o en los giros imposibles de guión. Eso y tener a un Deepak Sampat extraordinario en su papel.

La última película asiática que vi en Sitges, The Mermaid, pasó por ser la más divertida, lo que no era algo difícil sabiendo que Stephen Chow estaba detrás de ella. Película que además tiene el honor de haberse convertido en la más taquillera de la historia de China. Fantasiosa, romántica y sobre todo muy loca, lógico por otra parte, tiene alguno de los momentos más descacharrántes vividos en el festival, como por ejemplo el prólogo o el momento del retrato robot de la sirena por parte de la policía. Un auténtico disfrute que nos transportaba a tiempos pasados. Eso sí, no apto para todos los paladares y en especial a los reacios al mo lei tau, aquí trasladado a la China continental. Y como colofón, el homenaje a la banda sonora de Fist of Fury / Furia oriental que aquí también ejerce como tema principal.

lunes, 20 de julio de 2015

Crónica Nits de cinema oriental 2015 - 1ª parte



Otro año, ya el tercero consecutivo pudimos asistir a las Nits de Cinema Oriental, ya todo un clásico veraniego. Películas, buenas charlas y una inmejorable compañía y todo gracias a la gran labor del estupendo equipo que se encuentra detrás de ellas y al que nosotros tenemos que agradecer todas las facilidades, simpatías y ambiente que se vive en el festival. ¡Y además editan un pedazo de libro como Wild Wild East!, más no podemos pedir.


A pesar de no poder asistir a los dos primeros días del festival el jueves por la mañana comenzamos a lo grande con la revisión de Exiled, incluida en la retrospectiva Wild Wild East. Y sí, continúa siendo una maravilla tanto a nivel estético como de personajes. Un neowestern hongkonés ambientado en una Macao a punto de ser devuelta a China con un claro componente político en las relaciones entre las distintas facciones de ambas regiones. 


Lo siguiente que pudimos ver fue Boundless, documental sobre Johnnie To dirigido por el taiwanés Ferris Lin. Y sin duda uno de los platos fuertes del festival. Un Johnnie To desde diferentes ángulos, un repaso a su carrera, a su carácter, a sus convicciones e ideas políticas ya plasmadas en varias de sus obras y que contextualizan muchas de ellas. Un hombre que se ha convertido en uno de los grandes del cine hongkonés y asiático, y que en justicia debería estar considerado a nivel mundial por su contribución al cine en las últimas décadas. Como ya comenté en Twitter, un diez para el festival por traer esta joya que cualquier fan (y añadiría cualquier cinéfilo) de Johnnie To debería ver porque merece mucho la pena.

El jueves era el ya clásico día de Hong Kong, así que todas las películas provenían de aquella ciudad. El traslado del Espai ETC al Cinema Vigatà nos sirvió para calentarnos un poco con las altas temperaturas pero había premio, la delirante From Vegas to Macau 2, secuela de la original en algunos personajes pero independiente argumentalmente y no apta para detractores del humor cantonés. De hecho era más conveniente incluso haber visto God of Gamblers como afirmó con razón Domingo López que no aquella. Repleta de guiños como en la descacharrante escena del casino tailandés o ya al final con dos cameos geniales, sobre todo uno de ellos completamente inesperado y refrescante, añadiendo también las referencias a las dos producciones protagonizadas por Nick Cheung, Unbetable y The White Storm, también vistas en las Nits 2014. Metacine al cuadrado.


Cambio de tercio con Gangster Payday, historia de amores y triadas con un Anthony Wong espectacular en su papel de gangster noble. Alejada de artificios (fantásticos en otras películas desde luego), convierte a los delincuentes en seres mundanos con sus problemas, alegrías, tristezas y sentimientos en general. Una sorpresa que no hace sino corroborar (como también veríamos más adelante) que el cine de Hong Kong es más amplio de lo que parece a simple vista. Sin alejarse de uno de los subgéneros predominantes si que el enfoque es diferente y se agradece siempre ver diferentes propuestas. Otro acierto de programación.

El día de Hong Kong terminaba con una película que aunque ya había visto me animé a repetir en la Bassa dels Hermanos. protagonizada por uno de los mejores actores de acción como es Donnie Yen, Kung Fu Jungle nos devuelve a los añejos tiempos de esplendor del género y nos emplaza a peleas espectaculares con saltos imposibles y carisma a raudales en este juego del gato y el ratón contra un Wang Baoqiang que borda su papel de villano. Terminaba el día de manera espectacular.

Tras unas horas de descanso comenzamos la que sería nuestra jornada más larga del festival ya que vimos las ocho películas que se proyectaron durante el viernes. Record absoluto para las retinas del que esto escribe que llegó al final a duras penas, pero llegó.


La primera resultó ser Hawaa Hawaai, película india del género de superación deportiva que pese a convertirse en algo pesada por una quizás excesiva duración para la forma de narrar la historia cautivó a los más jóvenes existentes a la sala. Amable, divertida, con una parte algo dramática, sigue los patrones de las películas del género con las propias características sociales indias y las dificultades de la gente de estratos inferiores para acceder a las mismas oportunidades que el resto. En general no molesta y se puede ver pero la disfrutarán más los fans de películas deportivas y los infantes.

La siguiente volvía a ser parte de la retrospectiva y resultó ser el ya clásico El karate, el colt y el impostor, protagonizada por Lee Van Cleef y Lo Lieh con rodaje a caballo entre España y Hong Kong. Una locura de película con diálogos imposibles que adolece de una acción bastante deficiente con escaso aprovechamiento de las cualidades de Lo pero que suple todos sus defectos con la sensación de surrealismo que impregna la cinta. Sin contar a los dos protagonistas lo mejor de todo es el villano Predicador, un megalómano que conduce una iglesia carreta móvil y que persigue el botín ¡para construirse una iglesia de verdad! Alucinante.


Tocaba cambio de escenario de nuevo, ahora para enfocarnos en Indonesia con el documental Garuda Power: the Spirit Within focalizado sobre todo en el cine popular de los años 70-80 pero que repasaba todo el cine del país. Una época también desatada, con películas de artes marciales, héroes legendarios, saqueo de éxitos foráneos y un erotismo impensable en aquel momento y en aquel país. La gran virtud de este documental es que pese a su escaso metraje el análisis que hace de todo aquello es tan exhaustivo que desearíamos ver una edición extendida en algún momento. 

No nos movíamos de la sala ni del país del sur asiático para toparnos con otra de las locuras vistas en el festival, Lady Terminator, que plagia descaradamente muchas escenas de la original Terminator de Cameron en una sucesión de escenas tan absurdas que tienen su punto culminante en la escena compartida entre los dos protagonistas buenos en el que la sinceridad llega a un nuevo y demencial nivel. Hay que verla para creerla y disfrutarla

Lo que nos tocaba después era algo completamente diferente, el estreno mundial de Somehow, película coreana en la que el compositor de la banda sonora era el osonenc Guillem Ramisa y a la que acudieron también invitados por el festival Cho Kyu-jun y Lee Suji, director y actriz de la película respectivamente. Como película fue de lo que menos me gustó del festival, un drama con trasfondo budista en el que confieso llegué a perderme en algún momento y que no refleja bajo mi punto de vista una evolución real de los personajes y se pierde en una maraña de emociones con incluso momentos gratuitos.


De nuevo Corea ahora en la Bassa pero otra vez como muestra del eclecticismo del festival con una propuesta radicalmente distinta, The Pirates. En esta ocasión piratas coreanos mezclados con bandidos y una trama política en la época Joseon que bascula entre el cine de aventuras de siempre y la comedia absurda, cada una de ellas con unos personajes en concreto siendo lo primero para los piratas y lo segundo para los bandidos. Aún siendo entretenida de nuevo el metraje de poco más de dos horas no ayuda a la fluidez de la historia y acaba resultando algo pesada, pero su espíritu desacomplejado y su parecido con la popular saga de Piratas del Caribe hizo las delicias del respetable y a la postre ha acabado entrado en el top 5 del festival. 

Ya rebasada la medianoche nos dirigimos al Cinema Vigatà porqué comenzaba la primera nit golfa de la edición 2015 y con una de nuestras películas más esperadas KL Gangster 3 (también conocida como Abang Long Fadil), spin-off de la saga malasia de la que pudimos ver la segunda parte el año pasado y que se convirtió en nuestra favorita de las Nits 2014. Situada entre la segunda y la primera (recordemos que la secuela era en realidad una precuela) se enfoca en el humor que las KL Gangster tenían en pequeñas dosis con el propio personaje de Fadil para elevarlo al cuadrado. Dirigida por Syafiq Yusof, hermano del director de las originales, Syamsul Yusof (que repite su papel de Shark), las apariciones de Aaron Aziz y Soffi Jikan (el mejor de KL Gangster 2) se alternan con cameos de los personajes de Evolusi KL Drift (también de Symasul Yusof) y cameos hilarantes de Transformers e Iron Man. Inferior a su predecesora su ritmo y la diversión la convierten en otra de las imprescindibles.


Y para rematar el día y este primer post pudimos ver la obra póstuma del mítico Panna Rittikrai, Vengeance of an Assassin, que si bien cumple en la parte de acción, sobre todo en el plano secuencia subjetivo y en el partidillo de fútbol del principio se pierde en unas actuaciones muy justitas, una trama absurda y en una parte final que roza el esperpento con los efectos digitales de la lucha en el tren. Una lástima el despedirse con una película tan fallida pero debía verse como homenaje a ese gran  maestro que fue. Y sobre todo atención a ese partidillo de fútbol del principio

Y así acabamos nuestra primera crónica de las Nits 2015. En breve la segunda parte.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Crónica del Casa Asia Film Week 2014 - 2ª parte

Una crónica de Daniel Gálvez y John Prskalo

Y aquí tenemos la segunda y última entrega de lo visto en el Casa Asia Film Week 2014. En total entre los dos hemos visto 10 películas (más Giovanni's Island que pudimos ver el pasado Sitges) de temáticas y países diversos que nos han dado otra visión del cine asiático más alejada de lo habitual.


The Owners (Adilkhan Yerzhanov, 2014)

La disolución de la Unión Soviética fue un hecho traumático para varias de las repúblicas que formaban aquel país, entre ellas las asiáticas que pasaron de tener líderes comunistas a nacionalistas (los mismos, curiosamente). Ello provocó el surgimiento de unas oligarquías que a día de hoy y en países como Kazajistán siguen manejando la política y los negocios provocando un halo de modernidad sazonado con discriminación de todo tipo. En este caso una familia vuelve al hogar materno, ya sin la madre, para descubrir que está ocupada desde hace años por el hermano del jefe de policía local, policía devoto musulmán que adorna su despacho con un retrato de Lenin. En ese ambiente malsano y corrupto los tres hermanos irán descubriendo el infierno poco a poco bajo una óptica humorística, puesto que si ya en Borat, desde la parodia irreverente y ningún parecido con la realidad daba una imagen terrible de Kazajistán, The Owners aún la da peor en ese país que no se ha recuperado de su "libertad". Todo ello sazonado con un ambiente a lo Twin Peaks crean una mezcla que no acaba de funcionar pero que la hace al menos digna de verse por su rareza y por qué no, exotismo.

  
Comic 8 (Anggy Umbara, 2014)

Reconozco que antes de sentarme a ver esta película indonesia tenía muchos prejuicios, y no por su procedencia o por anteriores precedentes, si no porque reconozco no conectar mucho con el humor asiático. Y bueno, mi miedo se cumplió a medias. Comic 8 es entretenida, hay que reconocerlo, funcionando bien en su parte más de aventura y acción a lo Ocean’s Eleven. ¿Y la comedia que? pues 50/50. En algunos momentos te ríes y en otros pasas vergüenza ajena. Una vez más (curiosamente) me gusta bastante el leitmotiv de la banda sonora, potenciando la acción cada vez que se escucha. Buen montaje, trepidante dirección, buenos momentos y algún punto divertido. No apasiona pero cumple con su función, entretiene.


Beijing Flickers (Zhang Yuan, 2012)

Una megalópolis en la que viven más de veintiún millones de personas en un país en constante cambio y con unos valores cambiantes es el escenario donde transcurre esta película de seres perdidos. Dos amigos, una cantante y un joven que se gana la vida travistiéndose en espectaculos de época, son los protagonistas de una historia que matizando gira sobre todo alrededor de uno de los dos amigos, con el que empieza y termina la película. Y es que este joven, llegado de otra región como todos ellos y tantos habitantes de la urbe, empieza a caer en un precipicio tras la ruptura de su novio, la desaparición de su perro, la demolición de su vivienda y su despido del trabajo. A partir de ahí ¿que más queda? Y ese es el camino que tendrá que desandar hasta llegar a una conclusión ¿feliz? o quizás no pero que de una manera amarga demuestra que aún hay esperanza en la gente, en el mundo e incluso en esta perdida China contemporánea. 


Capitán Harlock (Shinji Aramaki, 2013)

La nueva aventura de Harlock, que se podría considerar un reboot de la popular saga ya que no guarda relación más allá de los personajes y algunas situaciones, no deja de de ser como ocurría en la reciente nueva aventura de Los Caballeros del Zodíaco un nuevo comienzo para audiencias diferentes de las originales contando con el hecho de que el fan la vería igual. El problema es que, tal y como pasaba con los mencionados caballeros, el espíritu original desaparece suplantado por un diseño apabullante y batallas espectaculares pero que al fin y al cabo acaban por saturar. ¿Entretenida? podría decirse que si, pero tal y como se ve se olvida.


Firestorm (Alan Yuen, 2013)

Acción y Hong Kong, palabras que en otra época significaban disfrute sin igual y que en el momento actual nos producen alguna satisfacción con cintas como The White Storm. Pero en el balance general que es el que nos importa y a pesar de contar con una rutilante estrella como Andy Lau, Firestorm se hunde, sin ser una mala película, en la lista de las inocuas producciones que nos dan una satisfacción pasajera pero que más allá de eso se desvanece. Demasiado larga para lo que cuenta y como lo cuenta su tramo final en el que parece despegar con una acción sin desenfreno se ve truncada por algo que resulta tan risible que no sabe uno si ponerse a llorar o a reír. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Crónica del Casa Asia Film Week 2014 - 1ª parte

Una crónica de Daniel Gálvez y John Prskalo


Como prácticamente todo el mundo sabe, el Casa Asia Film Week nació hace tres años para paliar la desaparición del BAFF consiguiendo en su primera edición una buena programación y actividades paralelas interesantes, pero la coyuntura actual en la que nos encontramos hizo imposible su continuidad hasta que hace unos meses Casa Asia nos sorprendió comunicando su regreso. Pero a pesar de valorar el tener un festival asiático en esta ciudad el CAFW ha regresado diferente, cambiado por dentro y por fuera, con clara presencia de cine autor alejado de la esencia anterior. Bajo nuestra opinión debería haber una mezcla de todo tipo de cine pero al menos nos ha permitido ver cosas difíciles o imposibles de otro modo. 

Y aquí empezamos la crónica que estará divida en dos partes:


Seven Weeks (Nobuhiko Obayashi, 2014)

Antes de ponerme con mi opinión sobre la película me gustaría decir, que en mi humilde opinión, e independientemente de que guste o no, creo que poner como inauguración una película de 3 horas y que encima sea de ritmo, historia y formato tan atípica me parece un error ya que mucha gente que no conoce mucho el tipo de cine que se podrá ver en el festival va a la inauguración para ver una muestra de lo que se programa y justamente poner como muestra está película es muy arriesgado, y se demostró con las múltiples deserciones durante su metraje.

Y ahora al grano, opinemos de la película como tal. Seven Weeks es la última obra del veterano director japonés Nobuhiko Ôbayashi, autor de films tan poco convencionales como su obra más famosa House (1977) o esta que nos ocupa. Seven Weeks es una película que al principio consigue que conectes, gracias a su originalidad y a algunos toques de humor que funcionan. El problema es que conforme avanza la película, sus interminables tres horas, sus diálogos a ritmo de LSD (si parpadeas te pierdes media escena) y su montaje, sobre todo sonoro, te saca poco a poco de la película, llegando finalmente a desconectar y a darte igual el desarrollo de la historia y los personajes. Si destacaría dos puntos, aunque hasta en estos Ôbayashi se termina equivocando.

Primero el leitmotiv de la banda sonora y como aparece en pantalla. La música es bonita, lástima que use tantas veces el recurso de sacar la banda interpretando dicho leitmotiv frente a cámara. Acaba saturando. El segundo punto positivo es una escena en particular, cuando uno de nuestros protagonistas cuenta un hecho pasado cuando estaba en guerra. El montaje de esta escena y su estilo visual son potentes y muy acertados, lástima que sean 10 minutos de 171…


The Journey  (Keng Guan Chiu, 2014)

En ésta película que nos ocupa y pese a ser una película de clara factura asiática, concretamente malasia pero casi exclusivamente china, una de las comunidades más grandes del país, nos encontramos con un elemento de identificación y es el hecho de que uno de los tres protagonistas-pilares de la película sea un joven extranjero. A pesar de su desarrollo y filosofía ajenas este devenir de los acontecimientos a ojos de una persona tan perdida como podríamos estar nosotros ayuda a valorar la película de otro modo. The Journey no es una mala película, al contrario, sin llegar a destacar tiene una tierna historia, unos personajes que rezuman bondad y un aprovechamiento de los bellos parajes en los que se sitúa la acción. Se deja ver, es accesible y en ningún caso empalaga o molesta salvo algún detalle forzado que no echa por tierra el conjunto.


Haji Backpacker (Danial Rifki, 2014)

De Indonesia no conocemos mucho cine en España salvo las dos entregas de The Raid y alguna cinta de terror o thriller que se ha visto en festivales como el de Sitges. En esta ocasión nos encontramos con un drama existencialista que en sus primeros 30-40 minutos transita por lugares comunes e intenta ofrecer un retrato realista de un joven que ha perdido la fe con bastante acierto, todo sea dicho. Pero a partir de ese metraje nos encontramos con un panfleto religioso dirigido al público musulmán (no olvidemos que Indonesia es el país con más musulmanes del mundo) pero sin ningún atisbo de crítica o pensamiento divergente sino con unas directrices de las que no se puede salir con momentos tan vergonzosos como el secuestro del protagonista por parte de unos terroristas y cuya resolución es lamentable.


Humpty Sharma Ki Dubhania (Shashank Khaitan, 2014)

Típica comedia romántica india con su desarrollo estándar, sus canciones y su ración de personajes guapos. Pero en mi caso particular, y salvo excepciones, no comulgo con este tipo de películas que al final acaban siendo pesadas y, en cierta manera, repetitivas. Y no me refiero al cine de Bollywood en general sino a las comedias románticas indias en particular. Lo que si es cierto, al fin y al cabo, es que el aficionado quedará contento porque ofrece todo lo que se espera de esto y al fin y al cabo para lo que está hecha funciona y muy bien.

Wajma (Barmak Akram, 2013)

La película afgana Wajma, que a posteriori sería la ganadora del festival, es un correcto drama sobre la realidad que le toca vivir a la mujer en este país asiático. Al inicio, Barmak Akram nos muestra un Afganistán mucho más moderno y liberal del que estamos acostumbrados a ver, para poco a poco ir entrando en una realidad cultural muy alejada al pensamiento occidental y que provoca rechazo por nuestra parte. La película es interesante para ver como en otras culturas se enfrentan a problemas familiares, de amor o violencia, pero si le sacamos esa capa “exótica” no queda mucho más que un drama bastante típico y que no aporta mucho a otras películas similares producidas anteriormente. Vamos, que va a lo fácil y no arriesga.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Cobertura del Festival de Cine Fantástico de Sitges 2014 - 5ª parte

Y para terminar unos pocos datos de las películas vistas en el festival. En total el balance ha sido de 45 películas vistas de las programadas por el festival. 40 en el propio festival y 5 antes; R100 en el festival de Mar del Plata, The Midnight After y Killers en el FILMART de Hong Kong, The Raid 2 en Australia y Magical Girl en su correspondiente pase de prensa.

El top 10 es el siguiente:

1 - The Guest
2 - The Raid 2
3 - Magical Girl
4 - Relatos salvajes
5 - Réalité
6 - A Hard Day
7 - Aux yeux des vivants
8 - Map to the Stars
9 - Dead Snow 2
10-Dios local

En total divididas por procedencia tendríamos:

15 asiáticas
13 norteamericanas (EEUU y Canadá)
6 europeas (excluyendo España)
4 españolas
4 latinoamericanas
3 australianas

De ellas 4 animadas (3 asiáticas y 1 española) y 2 documentales (ambos australianos). Curiosamente las dos películas peor valoradas para mi del festival son The Satellite Girl and Cow Milk y Pos eso, ambas de animación.

Y a continuación para terminar, breves comentarios de las películas vistas con anterioridad, siendo en el caso de The Midnight After, Killers y R100 las reseñas de los otros festivales en los que las vi.  Están en orden de peor a mejor.


Killers (2014, The Mo Brothers)

Un psicópata japonés consigue llevar a su terreno a un periodista indonesio que pilla el gustillo de matar tras un hecho traumático. Poco creíble por la parte indonesia, la película se resentirá con el ridículo que va haciendo el japonés a medida que avanza el metraje. Al final la película se convierte en una nada continua y de lo más ramplona.


R100 (2013, Hitoshi Matsumoto)

Inclasificable, delirante y loca, mi primera aproximación al universo del japonés ha sido toda una experiencia. Realmente no la puedo catalogar como una mala película pero al reverso tampoco como buena, a pesar de sus dos o tres genialidades, como las partes de los productores mientras ven la película del director de 100 años y esos descansos en los que no dan crédito a lo que están viendo. Un reflejo de la mirada del espectador, atónito ante ese desvarío de dominatrices que van pasando por pantalla y humillando al protagonista, un pazguato que para qué, de las más diferentes maneras hasta llegar a ese clímax tan extraño y pasado de vueltas, acorde eso sí, con el resto de la película, no nos vayamos a creer.



The Midnight After (2014, Fruit Chan)

Con más capas de las que pudiera parecer a simple vista aunque bastante localista y floja en su desarrollo, The Midnight After entretiene pero queda lejos de sus objetivos. De nuevo sacando punta de su pertenencia a China y la falta de una cultura autóctona milenaria, este canto a Hong Kong por encima de todo es bonito pero insuficiente para considerarlo una buena película y es que los interrogantes de lo que está pasando o pasará deja a buena parte de la región nerviosa y confundida desde el mismo momento del anuncio de la retrocesión. Y los más de 100 años de colonialismo británico también pesan en la crisis de identidad continua de la población hongkonesa.


Magical Girl (2014, Carlos Vermut)

En un año prolífico y bueno para el cine español como hacía tiempo que no se veía, la coincidencia de propuestas buenas y muy buenas junto a otras no tan buenas pero si con elementos reseñables nos hacen tener esperanza en una época para olvidar en cuento a número de producciones. En este caso Carlos Vermut se consagra en su segunda película, si bien a mi su Diamond Flash no me gustó. En este caso si consigue pulir los defectos que le encontré a su anterior película y que lastraban lo reivindicable. A Magical Girl se le acusa de cierto formalismo para contentar al público más tradicional, o sea más accesible, y no estoy nada de acuerdo con esto sino que mientras que su opera prima era algo sin pulir aquí ya se encuentra cómodo desplegando su potencial. Es injusto y a la vez necesario recalcar la grandeza de José Sacristán sin menoscabo de los otros protagonistas, Bárbara Lennie, José Bermejo y la joven Lucia Pollán. Y más mérito si cabe tras un inicio de película en el que pensaba ¿que diantres estoy viendo? Por este camino el director español tiene mucho futuro. Estará seguro entre lo mejor del año.


The Raid 2: Berandal (2014, Gareth Evans)

La segunda mejor película del festival (y la tercera reseñada más arriba) no la vi en él sino durante mi vuelta al mundo que acabó en junio pasado. Una de las paradas de mi viaje fue en Australia y allí en Sidney, pocas horas después de llegar me encaminé a ver la secuela de la célebre en Sitges The Raid. Entre mi visionado y el pase en Sitges mucha gente la pudo ver en el Festival de Udine, el de cine fantástico de Madrid llamado Nocturna o por otras opciones como DVD o Blu-ray de importación o ya sabemos como. La cuestión es que ésta segunda parte no ha sido lo bien valorada que la primera por diversos motivos, pero para mi la supera pues construye una historia más trabajada, más pausada (por momentos) y adquiere entidad de película más allá de la acción. Una de las maneras que tenía Evans de continuar era seguir la estructura de la primera o desligarse y crear algo nuevo con los elementos anteriores y así es como empieza, justo después de la fatal redada. Tras una elipsis por motivos argumentales nos vamos sumergiendo en los bajos mundos de Yakarta pra acabar con la adrenalina a tope. Lástima que no vaya a haber estreno comercial en España, al menos esperemos que Sony se digne a editarla, ésta vez sí, en Blu-ray en España.

viernes, 4 de abril de 2014

Crónica del FILMART 2014


Por primera vez pude asistir al FILMART, el mayor mercado de películas de Asia. Gracias a mi vuelta al mundo puede hacer coincidir el evento y conoce de primera mano como se gestionan los negocios de la distribución cinematográfica. Gracias a ello también pude asistir al pase de varias películas en los 4 días que dura.


La primera de ellas fue la producción china Blind Massage, sobre el día a día de los trabajadores de un centro de masajes, todos ellos ciegos. Las relaciones personales que se establecen entre ellos es el principal motor de la cinta que no deja de ser fiel al aburrido estilo Lou Ye farragoso y mal narrado.


Peor aún fue Killers, de los Mo Brothers. Un psicópata japonés consigue llevar a su terreno a un indonesio que pilla el gustillo de matar tras un hecho traumático. Poco creíble por la parte indonesia, la película se resentirá con el ridículo que va haciendo el japonés a medida que avanza el metraje. Al final la película se convierte en una nada continua y de lo más ramplón. 


La única no asiática que vi en el FILMART fue la producción británica Plastic que trata de emular el cine de gangsters contemporáneo de aquel país pero queda en un quiero y no puedo. No por tratar de imitar una forma de hacer cine consigues hacerla tan bien como otros. Aún así al ser entretenida aprueba pero por los pelos. Para ver una vez y ya.


No aguanto mucho a Chapman To, sobre todo en sus papeles cómicos y aquí en From Vegas to Macau se desmelena pero al menos alguno de sus momentos tienen mucha gracia, sobre todo el referido al fútbol, que hará mucha gracia a los aficionados españoles. Chow Yun-Fat mantiene su carisma y es el pilar de la película en este regreso a uno de sus papeles más míticos, el Ken de God of Gamblers. Una delicia para los aficionados de la saga original e igualmente divertida para los neófitos. Atención al cameo final, de antología.


La mejor propuesta del evento fue Once Upon a Time in Shanghai, auténtico homenaje a la Furia oriental de Bruce Lee, y que no deja respiro al espectador. Camuflada con una trama de amistad cuasi filial en la más pura tradición del cine de Hong Kong y una pequeña historia de amor, la película ambientada en la ocupación japonesa es un recital de palos y más palos que deja enganchado a la silla al más pintado toda la proyección con esa fotografía gris y hermosa.


Con más capas de las que pudiera parecer a simple vista aunque bastante localista y floja en su desarrollo, The Midnight After entretiene pero queda lejos de sus objetivos. De nuevo sacando punta de su pertenencia a China y la falta de una cultura autóctona milenaria, este canto a Hong Kong por encima de todo es bonito pero insuficiente para considerarlo una buena película y es que los interrogantes de lo que está pasando o pasará deja a buena parte de la región nerviosa y confundida desde el mismo momento del anuncio de la retrocesión. Y los más de 100 años de colonialismo británico también pesan en la crisis de identidad continua de la población hongkonesa.


Black Coal, Thin Ice fue la flamante ganadora del festival de Berlin y una muy estimable película que remite a un ya clásico contemporaneo como Memories of Murder. Ambientada en una China mucho más oscura y macabra que la de las películas comerciales esta cinta transcurre en dos momentos completamente diferentes, el verano del principio y el invierno de la mayor parte del relato. Una cinta con un tempo difícil de digerir para el espectador occidental acostumbrado a thrillers ágiles y rápidos y con concesiones al espectador que aquí no aparecen salvo en contadas ocasiones.


El remate fue la cinta más floja de todas, Ice Poison, coproducción entre Taiwán y Myanmar dirigida por Midi Z., birmano afincado en Taiwán. Aquí nos da un recital de cine contemplativo, superfluo y aburrido con la excusa del tráfico de drogas en Myanmar. Todo eso que gusta en algunos festivales que encumbran al autor que se dedica a poner la pantalla fija y que los personajes hagan y deshagan. Pero eso no es lo peor, ya que ese dudoso honor cabe al epílogo, gratuito, desalmado y patético que merece el más absoluto de los desprecios.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Crónica del Festival de Cine Fantástico de Sitges 2011 - Día 7



Avanzamos un día más y ya nos queda poco para el cierre del festival, pero aún tendremos intensidad en los últimos días, y esperemos, mejores películas en general que hoy, un día muy, muy flojo, con presencia asiática, con la coproducción chino-hongkonesa Shaolin y la indonesia The Raid. En medio la australiana Sleeping Beauty y la francesa (en su mayoría) Carré blanc.



SHAOLIN: Estamos a principios del siglo XX. Un general irrumpe en un pueblo, que tras su paso queda devastado. Los monjes de un templo cercano observan perplejos las acciones del cruento general. Mientras, una mujer planea hacerse rica con el matrimonio entre su hijo y la hija del general. Cuando todo parece listo para que triunfe la codicia, los monjes deciden plantar cara y luchar contra los invasores. El genio del cine de acción made in Hong Kong Benny Chan nos deleita con esta joya de artes marciales con Andy Lau, Jackie Chan en un cómico cameo y auténticos monjes Shaolin haciendo piruetas imposibles.

Decepcionante, así se puede calificar Shaolin, una película con mimbres: reparto, director, coreografías, pero que al final se queda en un flojo ejercicio de situaciones mil veces vistas y una acción de tres al cuarto que no aprovecha ni los bonitos parajes ni la historia del legendario templo más que un pastiche de proporciones épicas dado su elevado presupuesto. Si tuviera que salvar algunos momentos serían los de la pelea de Jackie Chan con varios de los soldados enemigos, más por el humor que destilan que por la calidad, eso sí. Y quejarme públicamente por el (ridículo) uso de la cámara lenta, que ya cansa y aburre hasta en los momentos adecuados, y aquí utilizado de manera innecesaria (y torpe).

En definitiva, una película muy floja, aunque lo de cameo de Jackie Chan en la sinopsis ni caso, su papel es secundario, pero de cameo no tiene nada.



SLEEPING BEAUTY: Lucy combina su vida de universitaria con encuentros sexuales que le ayudan a pagar los estudios. Un día, le ofrecen trabajar como camarera en lencería fina para hombres de clase alta. Apreciada por su jefa, Lucy no tardará en conseguir una prueba como Bella Durmiente. El encargo resulta aparentemente sencillo: cada noche, Lucy tomará una pastilla, se tumbará en la cama de una misteriosa habitación y dormirá; y, sobre todo, nunca deberá saber qué ha pasado en ese rato. Apadrinada por Jane Campion, Sleeping Beauty convierte el clásico infantil en un terrorífico cuento de sexo y decorados tan lujosos como fríos.

Y llegamos al momento culminante del día con la peor, hasta el momento, aunque no parece que vaya a cambiar, película del festival, Sleeping Beauty, una propuesta con la que se podría acabar como la protagonista durmiendo del sopor y el tedio que se apoderan de uno viendo este despropósito llegado de las antípodas. ¿Qué pretende Sleeping Beauty?, pues mostrar a la protagonista en ropa interior o desnuda íntegramente y torturar al espectador en unos interminables 100 minutos en los que no sabes que has hecho para merecer lo que estás viendo. Si la hubiera dirigido un hombre podríamos hablar de cierta clase de machismo y exhibicionismo gratuito, pero habiéndolo hecho una mujer ni siquiera tenemos esa ligera excusa, lo que comporta un interrogante sobre la motivación de la directora para mostrarnos este festival del tostón más extremo. Atención a una de las escenas finales que de tan ridícula que ha sido ha provocado varias carcajadas y una sonora pitada al acabar la tortura, perdón, película.



CARRÉ BLANC: En un mundo deshumanizado, el pequeño Philippe malvive junto a su madre. Tras un intento de suicidio, entra en rehabilitación. Veinte años más tarde, Philippe se ha vuelto un ejecutivo agresivo y calculador que somete a sus empleados a toda clase de pruebas; su esposa Marie observa con desazón cómo ambos se han convertido en extraños. El destino está a punto de cambiar cuando Marie decida luchar contra el sistema para salvar su amor. Bajo su aspecto de ciencia ficción fría y con tintes tarkovskianos, Carré Blanc esconde una profunda emoción y una buena dosis de humor negro.

Precedido por el corto surcoreano A Function, una pesadilla rayana en lo gore y pesada a pesar de sus ocho minutos de duración, tocaba la coproducción entre varios países europeos, Carré Blanc, otro épico aburrimiento que no lleva a ninguna parte. Que una película de menos de hora y media te provoque tanto aburrimiento puede ser digno de estudio, aunque lo del corto coreano más aún, claro. En fin, tampoco me voy a extender mucho porque realmente no hay mucho en lo que hacerlo, unos personajes planos y ganas de darles una paliza. Al menos provoca ganas de algo.

Entre esta película y la siguiente, hemos asistido junto con Xavi, compañero de Después de 1984, al principio de la Masterclass de Bryan Singer, que pintaba muy interesante, pero a la que no nos hemos podido quedar mucho, sobre todo por cierto retraso en la comparecencia del director estadounidense y a la necesidad de llegar al pase siguiente. Pero ha sido suficiente para escuchar la anécdota de ser el primer director, en su adolescencia, en contar con un joven Ethan Hawke como intérprete.



THE RAID: Todo el mundo en Jakarta sabe que en los barrios bajos de la ciudad hay un edificio que sirve de refugio para los criminales más peligrosos de Indonesia. Algo así como una fortaleza del mal cuya leyenda crece día a día y a la que incluso la policía teme acercarse. Pese a ello, un grupo de fuerzas especiales de élite intentará derribar sus defensas y penetrar en sus entrañas. Pero la operación no sale según lo previsto, y los policías se encontrarán atrapados en el edificio, sin escapatoria posible y rodeados de asesinos y gángsters. Un adrenalínico filme que vuelve a reunir al director Gareth Evans y a la estrella de la acción Iko Uwais tras la exitosa Merantau.

Segunda película del galés Gareth Evans en Indonesia tras Merantau, y con el mismo protagonista de aquella, Iko Uwais, The Raid es un autentico ejercicio de primer nivel de acción y artes marciales. Con una historia mínima pero suficiente para llevarnos a un terreno espectacular, la película se reinventa, marcialmente hablando, a cada escena, con momentos culminantes cada poco tiempo, que han llevado a la platea al aplauso y al éxtasis más absoluto, a un paso de acabar haciendo la ola del espectáculo tan vibrante visto en la pantalla. Disfrute y acción espectacular son las señas de identidad de una película que no engaña a nadie. Como anécdota en el climax del film, un espontaneo del público ha gritado una proclama reivindicativa, "esto es cine, y no Melancolía".

Mañana tendremos una nueva crónica desde Sitges, encarando ya la recta final de la edición de 2011. Hasta mañana a todos y todas.