jueves, 31 de mayo de 2012

Reseña: Esto no es una película

 

Es de sobra conocido por el cinéfilo más o menos informado, e incluso por otros sectores de la ciudadanía, del calvario que está sufriendo el reconocido director iraní Jafar Panahi con su condena de seis años de prisión y veinte sin poder realizar películas. El propio Panahi, con la ayuda de otro director con problemas, Mojtaba Mirtahmasb, decidió rodar este documento durante un par de días en su casa mientras esperaba la confirmación del veredicto.

Encerrado en su lujoso apartamento, Panahi va desde la angustia, como muestra la conversación con su abogada, hasta la reflexión sobre su situación y en un momento dado, pretende recrear en su salón la película que quería rodar cuando fue inhabilitado, un instante en el que se mezcla el propio documental con imágenes del director visitando la localización principal del proyecto frustrado. Manteniendo, pese a la situación, cierta ironía bastante sutil, se acaba derrumbando y llegando a la conclusión de que una película solo se puede contar por imágenes y no con una rudimentaria recreación. Poner secuencias de otras de sus películas en el DVD solo le produce una frustración inmensa al saber que probablemente jamás, al menos en su país, podrá recrear esa vida en una pantalla de cine y es en ese momento cuando vemos que la injusticia cometida con ese hombre le priva de lo que le gusta y sabe hacer, en definitiva de -prácticamente- su vida. Una vida acabada por designios políticos de un Estado empeñado en poner cortapisas a la cultura que sea crítica con el régimen. De todas maneras lo poco que alcanzamos a conocer de Irán tampoco nos invita a la reflexión puesto que los clichés y tópicos se acumulan por doquier dependiendo de a quien interese. Lo más que podemos hacer nosotros como espectadores es empatizar con el director, quien por otra parte puede ser utilizado a conveniencia por ciertos sectores y después abandonado a su suerte, lo que le acaba dejando en tierra de nadie. Una pena.

Panahi nos resuelve la ecuación con una parte final muy buena, toda la secuencia del ascensor, y sobre todo, la parte final fuera con los disturbios, que nos acerca un resquicio para que las cosas cambien, aunque desgraciadamente la violencia aparece en (casi) todas las revoluciones, ¿como mal menor a toda esa represión reinante en la república islámica?. Todo este segmento, con solo una cámara (y al principio con un iPhone), nos da una idea de la capacidad narrativa de un director del que esperemos, de una manera o de otra, poder ver volver al mando de un equipo cinematográfico para radiografiar la realidad de su país o de cualquier tema que en sus manos pueda ser interesante. Será señal de que los tiempos han cambiado (y para mejor), en ese país del Asia Central.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Crónica del Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona 2012

 

Siguiendo un poco el recorrido de los festivales en la Ciudad Condal hemos tenido la fortuna de participar en la cobertura de un festival necesario, el Festival de Cine y Derechos Humanos, que se celebra simultáneamente en París y Nueva York. 

Aquí dejamos la reseña del Festival, para ver más propuestas o diferentes opiniones podéis entrar en nuestro otro blog, Cine Latino, con las crónicas de Daniel, o la inauguración por parte de nuestro amigo David del blog Lost Highway.


My Tehran For Sale

Marzieh es una joven actriz que vive en Teherán. Las autoridades prohíben su obra teatral y, al igual que toda la juventud en Irán, es forzada a mantener en secreto sus trabajos para poder expresarse artísticamente. En una "rave" clandestina, conoce a Saman, un joven iraní que vive en Australia y le ofrece una vía para dejar el país y poder continuar su vida sin miedo a nada.

Precedido por un corto bastante flojo, My Tehran For Sale es un fallido intento de denunciar la situación que se vive en Irán por parte, en este caso, de los artistas que se ven reprimidos a la hora de expresarse artísticamente por la censura y los mandatos islámicos llevados a un extremo asfixiante y agotador, en el que la única salida es el intento de salir del país. Farragosa y aburrida en la mayor parte de su metraje, un montaje caótico y la alternancia de escenas superfluas crean una mezcolanza de esas que gustan en Occidente tan solo por su crítica hacia un Estado anacrónico en muchos aspectos como el iraní, pero olvidando que la crítica no tiene que ser aburrida ni carente de interés. Lástima que algunos autores, no solo iranís, han descubierto el filón para ser valorados en Europa o Estados Unidos. Lo siento, pero el cine de denuncia es necesario, pero sin olvidar lo que es, un arte que debe ser cuidado.

Togetherness Supreme


Basada en hechos reales, Suprema solidaridad es la historia de Kamau, un artista que se rebela contra su padre y su tribu para reunirse con su amigo Otieno. Juntos se lanzan a un combate político para luchar contra la pobreza. Pero Kamau y Otieno se ven envueltos en el conflicto étnico que destroza el país. Además, ambos están enamorados de Alice, la hija de un pastor. Después de que las elecciones presidenciales sean impugnadas, los barrios populares se alzan y Kamau ve cómo su mundo se derrumba.

Antes de ver la película keniata, coproducida con Venezuela, dos pequeños cortos, Wrong Game, sobre niños soldado y de animación, nada que objetar, excepto que simplemente parecía un anuncio, y Gap, bastante justito, pero poco se puede decir debido a su corta duración, sin tiempo de desarrollarlo. En cuanto a la película en si, podemos decir que es bastante interesante. Toca un tema polémico y muy común en ciertos países, el fraude electoral y la situación en los barrios más marginales de las ciudades africanas, en los que miembros de diferentes etnias y con ancestrales disputas acaban siempre llegando a tristes desenlaces provocando miles de desplazados o bajo gobiernos discriminatorios hacia los otros. Togetherness Supreme es una película dinámica con algunas deficiencias, probablemente debidas a la falta de presupuesto y medios, pero que sale muy airosa por el talento de su director y la frescura de sus intérpretes, surgidos del propio barrio en el que se desarrolla la historia. 


Black Blood

Aquí vamos al revés, el corto es lo bueno y la película, lo malo. Objection VI es un corto basado en la historia real de un nigeriano y su deportación de Suiza el año 2010 con trágico desenlace. El uso de la cámara subjetiva durante el 99% del corto es un acierto y muy necesario para poder ver la situación desde el punto de vista del personaje y su drama. En cuanto a la película china, es una pena, pero las dos propuestas asiáticas que vimos son de muy mala calidad, si la iraní era floja, ésta directamente es patética, y me sabe muy mal decirlo. Aburrida, lenta, repetitiva, etc... si el director quería demostrar la soledad de una perdida aldea rural en China no hacían falta los planos largos de 5 minutos mínimo, se puede ser mucho más sutil sin dejar la cámara quieta todo ese tiempo y hacer que los intérpretes una y otra vez repitan el mismo ritual. Pero no, que sea una película aburrida y contemplativa no es suficiente, el director y guionista se empeña en hundirse más allá con la increíble previsibilidad de la cinta. Y no me vale que era lógico que pasara lo que pasa. Hacer cine realista no implica ni hacer cine aburrido ni previsible, lo que demuestra en todo caso es, o bien su nula capacidad de urdir una trama que interese lo más mínimo, o es que dándole el pescadito a los de siempreya se considere con el deber cumplido. Sin duda, una de las peores películas que he visto en mucho tiempo, o siempre.


Fish'N' Chips

Justo antes se emitió otro corto, Wir sind es leid wegzulaufen, sobre la situación en la región senegalesa de la Casamanza. Presentado por su director, Markus Rudolf, es un corto documental necesario pero precisamente corto al que le faltan elementos de juicio para poder valorarlo en su justa medida. En cuanto a la película chipriota es una apuesta sin duda comercial, con su mezcla de drama y comedia, pero que funciona bastante bien, y si bien le cuesta adentrarse en la raíz del conflicto o incluso en las consecuencias de hoy en día, más que una película sobre Derechos Humanos, es más un tratado sobre la identidad, ¿se es de donde se nace, de donde se vive, de ambos lugares?. Preguntas con difícil respuesta que probablemente difieran depende de cada caso en concreto, pero que se acentúan en la trama constantemente y que no se convierten en un cliché debido al equilibrio narrativo de la película y a los elementos cómicos que desdramatizan buena parte de los momentos más dramáticos. Interesante y bien hecha es la mejor película del festival de las que hemos visto, que nos deja un balance estable.

Como conclusión, comprendemos lo difícil que es aunar calidad y compromiso en un Festival de este tipo puesto que muchas de las películas hechas hoy en día en el mundo no pueden tener cabida, pero si que ha guardado un equilibrio. Y aún más, es un festival necesario para comprender y descubrir injusticias en el mundo que nos pueden ayudar a abrir un poco más los ojos.

martes, 8 de mayo de 2012

Reseña: Life Without Principle


En su ya penúltima película, ya que en Udine se vio la última, Romancing in Thin Air, y tiene dos en espera, Drug War, en plena China continental y Blind Detective, de nuevo con Andy Lau y Sammi Cheng haciendo pareja, Johnnie To vuelve al thriller, pero no a uno corriente, ya que aquí se maneja entre los entresijos del mundo financiero y en los momentos previos al estallido de la crisis. Tres personajes son el hilo de la historia, una empleada de banco, un gangster de poca monta y un policía, que critica de manera clara y sencilla el funcionamiento del mundo financiero y carga contra ellos, no siendo en si misma una película de denuncia, pero viéndola uno se carga de razones para afirmar que los bancos son los ladrones (legales, eso sí), más grandes que hay sueltos. La película, y es lo que puede descolocar a más de un espectador, pese a su sencillez, es el formato en el que está estructurada la acción, separada en tres capítulos, podríamos decir, cada uno dedicado (no completamente) a uno de los personajes, que al final tienen un sentido completo y que, salvo un par de detalles encajan como un guante.

Sobre el apartado técnico no hay mucho que decir, es una obra completamente To, podríamos decir incluso Milkyway, pero el genio hongkonés le añade un plus a los encuadres de esa ciudad que tanto adora y de la que sabe sacar partido de toda ella, sea en las zonas altas o en los bajos fondos que no consiguen otros directores de la factoría. Ahora tendremos que fijarnos que hace en Tianjin, porque a pesar de haber rodado en otras ciudades chinas, en esta ocasión le toca lidiar con una gran ciudad continental, todo un reto, amén de tener la curiosidad de saber que pasará con la censura china, ¿habrá dos versiones de la cinta?. Alejándonos de la divagación que no tiene que ver con la reseña, Life Without Principle es un soplo de aire fresco, que de igual manera que en muchas otras películas del director hongkonés tiene en Lau Ching-Wan un gran baluarte, en esta ocasión con un tic ocular que le añade más matices a su personaje, pero que sin este extraordinario actor sin ninguna duda sería lo mismo.

En general, una más que interesante película de uno de los mejores directores asiáticos de la actualidad y que pese a no ser tan buena como otras anteriores y es una pena porque ha estado a punto. Y es que nos ha malacostumbrado tanto To que pasan estas cosas.

martes, 1 de mayo de 2012

Sadako se apunta el beisbol


Hace varios días en el partido de beisbol que enfrentaba en el Tokyo Dome a los Hokkaido Nippon Ham Fighters y a los Chiba Lotte Marines el saque de honor correspondió a... Sadako.

Como parte de la campaña de promoción de la nueva entrega, Sadako 3D, de la saga por excelencia de terror japonesa de los últimos 14 años, se realizó este divertido evento, muy en la línea del humor absurdo japonés. Pero eso sí, merece la pena verlo.