lunes, 24 de noviembre de 2014

Crónica del Casa Asia Film Week 2014 - 2ª parte

Una crónica de Daniel Gálvez y John Prskalo

Y aquí tenemos la segunda y última entrega de lo visto en el Casa Asia Film Week 2014. En total entre los dos hemos visto 10 películas (más Giovanni's Island que pudimos ver el pasado Sitges) de temáticas y países diversos que nos han dado otra visión del cine asiático más alejada de lo habitual.


The Owners (Adilkhan Yerzhanov, 2014)

La disolución de la Unión Soviética fue un hecho traumático para varias de las repúblicas que formaban aquel país, entre ellas las asiáticas que pasaron de tener líderes comunistas a nacionalistas (los mismos, curiosamente). Ello provocó el surgimiento de unas oligarquías que a día de hoy y en países como Kazajistán siguen manejando la política y los negocios provocando un halo de modernidad sazonado con discriminación de todo tipo. En este caso una familia vuelve al hogar materno, ya sin la madre, para descubrir que está ocupada desde hace años por el hermano del jefe de policía local, policía devoto musulmán que adorna su despacho con un retrato de Lenin. En ese ambiente malsano y corrupto los tres hermanos irán descubriendo el infierno poco a poco bajo una óptica humorística, puesto que si ya en Borat, desde la parodia irreverente y ningún parecido con la realidad daba una imagen terrible de Kazajistán, The Owners aún la da peor en ese país que no se ha recuperado de su "libertad". Todo ello sazonado con un ambiente a lo Twin Peaks crean una mezcla que no acaba de funcionar pero que la hace al menos digna de verse por su rareza y por qué no, exotismo.

  
Comic 8 (Anggy Umbara, 2014)

Reconozco que antes de sentarme a ver esta película indonesia tenía muchos prejuicios, y no por su procedencia o por anteriores precedentes, si no porque reconozco no conectar mucho con el humor asiático. Y bueno, mi miedo se cumplió a medias. Comic 8 es entretenida, hay que reconocerlo, funcionando bien en su parte más de aventura y acción a lo Ocean’s Eleven. ¿Y la comedia que? pues 50/50. En algunos momentos te ríes y en otros pasas vergüenza ajena. Una vez más (curiosamente) me gusta bastante el leitmotiv de la banda sonora, potenciando la acción cada vez que se escucha. Buen montaje, trepidante dirección, buenos momentos y algún punto divertido. No apasiona pero cumple con su función, entretiene.


Beijing Flickers (Zhang Yuan, 2012)

Una megalópolis en la que viven más de veintiún millones de personas en un país en constante cambio y con unos valores cambiantes es el escenario donde transcurre esta película de seres perdidos. Dos amigos, una cantante y un joven que se gana la vida travistiéndose en espectaculos de época, son los protagonistas de una historia que matizando gira sobre todo alrededor de uno de los dos amigos, con el que empieza y termina la película. Y es que este joven, llegado de otra región como todos ellos y tantos habitantes de la urbe, empieza a caer en un precipicio tras la ruptura de su novio, la desaparición de su perro, la demolición de su vivienda y su despido del trabajo. A partir de ahí ¿que más queda? Y ese es el camino que tendrá que desandar hasta llegar a una conclusión ¿feliz? o quizás no pero que de una manera amarga demuestra que aún hay esperanza en la gente, en el mundo e incluso en esta perdida China contemporánea. 


Capitán Harlock (Shinji Aramaki, 2013)

La nueva aventura de Harlock, que se podría considerar un reboot de la popular saga ya que no guarda relación más allá de los personajes y algunas situaciones, no deja de de ser como ocurría en la reciente nueva aventura de Los Caballeros del Zodíaco un nuevo comienzo para audiencias diferentes de las originales contando con el hecho de que el fan la vería igual. El problema es que, tal y como pasaba con los mencionados caballeros, el espíritu original desaparece suplantado por un diseño apabullante y batallas espectaculares pero que al fin y al cabo acaban por saturar. ¿Entretenida? podría decirse que si, pero tal y como se ve se olvida.


Firestorm (Alan Yuen, 2013)

Acción y Hong Kong, palabras que en otra época significaban disfrute sin igual y que en el momento actual nos producen alguna satisfacción con cintas como The White Storm. Pero en el balance general que es el que nos importa y a pesar de contar con una rutilante estrella como Andy Lau, Firestorm se hunde, sin ser una mala película, en la lista de las inocuas producciones que nos dan una satisfacción pasajera pero que más allá de eso se desvanece. Demasiado larga para lo que cuenta y como lo cuenta su tramo final en el que parece despegar con una acción sin desenfreno se ve truncada por algo que resulta tan risible que no sabe uno si ponerse a llorar o a reír.