miércoles, 22 de agosto de 2018

Crónica Festival Nits de Cinema Oriental 2018 - 2ª parte

Llegábamos al último día de las Nits 2018 y ya nos daba pena que se acabara. Además de que por motivos profesionales no pudimos estar hasta el viernes y se nota. Comenzamos el día con The Golden Monk, una comedia fantástica dirigida por el prolífico Wong Jing, en esta ocasión junto a Billy Chung. Aunque es heredera de ese cine fantástico hongkonés de los noventa en el que mezclaba budismo, comedia, fantastía y mitología y tiene algunos aciertos, me parece que queda muy lejos de aquellas maravillas. Para ver y olvidar.

Llegaba Jackie Chan a las Nits con Namiya, pero no era un Jacie Chan de acción sino qué, en esta adaptación de una novela japonesa, es el avejentado dueño de una tienda que tiene características mágicas y en la que se entralazan el pasado y el presente a través de unas cartas que viajan en el tiempo danco consejos sobre situaciones vitales. Tres jóvenes huérfanos y delincuentes ocasionales serán los protagonistas de esta historia vitalista con un pequeño poso amargo y que está muy bien dirigida y fotografiada con unos colores muy bien escogidos.

Hicimos un punto y aparte a las películas para asistir al pase de Vicsudon, un concurso de cortometrajes inspirados por la antología Tetsudon, y que entre los requisitos debían estar rodados en Vic antes del festival y que tuvieran alguna relación con el mismo. En general el nivel fue bastante bajo, obviamente algo que era buscado, pero alguno de los cortos nos hicieron reír, tenemos que reconocerlo.

 Y antes  de acabar el festival con la proyección de Fist & Faith pudimos saber el palmarés completo:
Colour of the Game (Kam Ka Wai, Hong Kong 2018) ha recibido el Premio del Jurado de la 15ª edición del Festival Nits “por ser un retorno honesto y eficaz al cine de gángsteres de los noventa“. El Jurado, formado por Mònica Garcia Massagué, Toni Benages y Omar Parra, destaca la “moralidad difusa del filme, donde no es posible distinguir los límites del bien y del mal”. Ha concedido también una Mención Especial al documental The Cambodian Space Project: Not Easy Rock’n’Roll (Marc Eberle, Australia-Camboya 2015), “una historia sobrecogedora que nos ha descubierto un país, una sociedad y la reivindicación de la figura femenina a través de la música y del amor”.

Asimismo, el Premio del Público y el Premio de la Crítica han coincidido en la elección de la tailandesa Bad Genius (Nattawut Poonpiriya, 2017) como mejor película de esta edición. Los espectadores han premiado la originalidad y la intensidad de este filme protagonizado por estudiantes superdotados que venden su conocimiento a los compañeros de clase utilizando los métodos más ingeniosos para copiar. El público hizo evidente su predilección durante la proyección, resistiendo la lluvia para descubrir el final de una trama trepidante con triple giro.

En la sesión de clausura celebrada el domingo 22 a las 18 h en el Cinema Vigatà, se han proyectado los ocho cortometrajes que han participado en la primera edición del concurso Vicsudon, y el público asistente ha premiado en directo el corto Kaiju Porqui de Ferran Carbonell.

La película de clausura, la ya comentada Fist & Faith, prometía diversión sin ímites en esa historia ambientada en la época de la dominación japonesa de China, con la novedad de que la historia se enmarcaba principalmente en un instituto y en el enfrentamiento entre alumnos chino y alumnos nipones en un contexto de represión de la lengua china. El problema de la película es que acaba tomándose demasiado en serio y lo que podría haber sido diversión pura se convierte en algo cercano al panfleto más básico para adolescentes .

Desde ya esperamos que llegue el Festival Nits de Cinema Oriental 2019, con un buen puñado de grandes películas, diversión, buena comida, un clima nocturno que a pesar de las lluvias se agradece y una organización que lo da todo y nos pone las cosas muy fáciles. ¡Nos vemos en un año!

domingo, 19 de agosto de 2018

Crónica Festival Nits de Cinema Oriental 2018 - 1ª parte




Como es habitual en este caluroso mes de julio hemos tenido una nueva edición del Festival Nits de Cinema Oriental, ya completamente consilidado. Para celebrar sus quince años el Festival inauguró con la película que se proyectó en aquel pase que lo empezó todo, Shaolin Soccer. Y para continuar con la celebración han editado también un nuevo libro sobre el genio hongkonés con el título Stephen Show! El cine espectaculo de Stephen Chow, y escrito por otro grande como es Domingo López.

En cuanto a las películas, por desgracia solo nos pudimos acercar el fin de semana, aunque fue suficiente para poder algunas propuestas muy interesantes, estando entre ellas la ganadora del premio de la crítica (aunque no fue mi favorita) y del público, la tailandesa Bad Genius.

Para empezar nuestra andadura en Vic, que mejor que con el thriller chino The Looming Storm, una nueva muestra de que este tipo de cine es de lo más interesante que viene del gigante asiático, alejado de las superproducciones que revientan las salas. Con muchos puntos en común con la ganadora del Oso de Oro de Berlín en 2014, Black Coal, este áspero thriller nos lleva a la obsesiva búsqueda de un asesino en serie por parte del responsable de seguridad de una fábrica mientras los cambios se van sucediendo en la China de 1997, mientras no queda claro si lo que estamos viendo es real o fantasía del protagonista. The Looming Storm, como Wrath of Silence, son películas que a medida que se piensa sobre ellas van creciendo y demandan un segundo visionado para no perderse los detalles más sutiles.

La segunda película, y última del día, fue Bad Genius, película en apariencia sobre adolescentes superdotados pero que vira hacia el suspense manteniendo la tensión durante la mitad de su metraje sin perder ni un ápice de fuerza. Quizás el pero que se le podría achacar a la película es su duración, demasiada para una cinta de sus características, pero la complejidad de sus personajes, lejos de la unidimensionalidad de muchos escritos para el cine con adolescentes (que no de adolescentes). Sin duda, Bad Genius, y a pesar de que creo que alguno de los dos thrillers chinos merecían más el galardón, es una justa ganadora y entiendo que el público la tomara como su favorita.

El sábado empezamos con otra película china, clara nacionalidad ganadora del festival por cantidad de films presentados. En esta ocasión se trataba de  Soccer Killer, un delirio firmado por Jeff Lau, que nos lleva a un duelo de cuju, precursor del fútbol, entre unos trasuntos de los Vengadores y X-Men contra una serie de expertos de artes marciales en la Dinastía Song. Ni qué decir que lo que veamos no puede tomarse en serio en ningún momento puesto que lo que hay es lo que se ve. Por desgracia a mi no me convenció aunque por supuesto alguna risa tuve que aflojar ante lo absurdo de la propuesta.

Nos tocaba cine hongkonés, pero en esta ocasión una comedia dramática romántica, When Sun Meet Moon, o la historia de un chico y una chica que se encuentran por casualidad y entre ellos nacerá el amor. Un chico de buena familia que acaba interno en una escuela y una chica de familia humilde que cada vez tendrán más problemas para poder encontrarse. A pesar de una idea muy interesante y un inicio prometedor al final lo que vemos es una película blanca, blanquísima que sinceramente no aporta nada al trillado mundo del cine romántico. 

El plato fuerte de la jornada, y del festival, fue el thriller Wrath of Silence. De nuevo un thriller que ahonda en las contradicciones del gigante chino, y que no escatima en mostrarnos lo peor del ser humano así como la corrupción y nepotismo que impera en el país. Un niño desaparece de su pueblo y su padre emprende una frenética búsqueda encontrándose por el camino con personajes detestables. Un thriller seco y extraordinariamente potente que raya la perfección, pero al que alguna escena, concretamente una cerca del final, lo deja como simplemente una gran película, que no es poco.

Para despedirnos del día tocaba la no-secuela Baaghi 2, en la que de nuevo Tiger Shroff reparte puñetazos, patadas y balazos por doquier, en una segunda mitad delirante que se convierte en una versión loca de Acorralado, incluyendo varias frases de la misma película. Pese a tratarse del mismo personaje de la primera parte, o al menos llamarse igual, la historia no tiene absolutamente nada que ver. Sin ánimo de comparar, creo que Baaghi 2 es bastante inferior a su predecesora, pero aún así mantiene el tipo y se deja ver.