sábado, 21 de abril de 2012

Estreno: Kiseki (Milagro) y Esto no es una película

Ayer tuvimos otros dos interesantes estrenos asiáticos, la última película del más que interesante director japonés Hirokazu Kore-eda, I Wish (Milagro), que ya se vio en suelo español en el curso del pasado Festival de San Sebastián, en el que consiguió el premio al Mejor guión.

Por otro lado tenemos el documental Esto no es una película, centrado en un día en la vida del director iraní Jafar Panahi, mientras esperaba la la ratificación de la sentencia que le condenaba a 6 años de prisión y 20 de prohibición de rodar películas.



El día que se inaugure la nueva línea Kyushu, el “shinkansen” Tsubame irá hacia el Sur desde Hakata, y el Sakura irá hacia el Norte desde Kagoshima. Dicen que basta con estar ahí en el momento en que los dos trenes se crucen para que un deseo se haga realidad.
Koichi, de 12 años, necesita un milagro. Su hermano pequeño vive lejos y quiere que vuelvan a ser una familia. Sus padres se han divorciado: Koichi vive con su madre y sus abuelos en Kagoshima, mientras que su padre y su hermano están en Fukuoka. Los dos hermanos traman un plan en el que deben participar amigos, parientes y las personas que les rodean. Esperan que haya un milagro.





Esto no es una película es el último trabajo del cineasta iraní Jafar Panahi, quien fue condenado en 2010 a no volver a rodar ni viajar al extranjero durante 20 años por considerar que su cine atacaba al régimen iraní. Panahi desafía esta imposición junto a Mojtaba Mirtahmasb, quien, en su mirada y dirección tras la cámara, convierte el mundo privado del cineasta en un espacio de representación pública.

La película sobrepasa la reflexión sobre qué es el cine, entre el documento y la ficción del documento, para convertirse en un acto de desobediencia civil en el propio oficio del cineasta. Es un testimonio sobre la libertad artística, pero también sobre la idea, el tiempo y la función del cine. Esto no es una película supone asimismo un cambio en una cinematografía tan excepcional como la iraní, en la que el hermetismo poético da paso a un realismo desprovisto de ficción.

2 comentarios:

Juan dijo...

Una maravilla de película. Divertida y emotiva a partes iguales, y sobre todo con mucho trasfondo sobre la situación de desequilibrio familiar del Japón moderno. Otra joya del gran Kore-eda.

John Prskalo (Edgar Morton) dijo...

Sí, es una buena película que en manos de otro podría haberse convertido en una comedieta o un drama lacrimógeno pero que en manos del japonés se convierte en una propuesta equilibrada e incisiva, y para nada autocomplaciente.
Gracias por el comentario.

Saludos.