lunes, 7 de noviembre de 2016

Crónica Festival de Cine Fantástico de Sitges 2016 - 3ª parte


Mucho se había hablado de Colossal, el nuevo proyecto que tenía en marcha Nacho Vigalondo, utilizando el kaiju eiga como referente. De hecho acabó siendo demandado por la Toho, productora de Godzilla, aunque al final todo acabó bien eliminando cualquier referencia al lagarto gigante y ¿quizás también ambientando una parte de la historia en Corea en lugar de Japón? Sea como fuere, al final y tras pasar por los festivales de San Sebastián y Toronto también se pudo ver en Sitges esta mezcla entre película de monstruos gigantes y comedia. El resultado es francamente aburrido, una historia que sigue todos los pasos del indie estadounidense, (y no el más inspirado) con los típicos personajes perdedores y que intenta aportar un poco de originalidad pero que acaba por cansar.


 En una época de constantes homenajes, y no todos acertados, al cine de los años ochenta, nos encontramos con Beyond the Gates, una deliciosa cinta de terror y fantasía muy digna, divertida, desenfadada y hasta con unos sorprendentes momentos gore. Con la participación de una Barbara Crampton que a sus 58 años continúa siendo una belleza, como se pudo ver in situ. Tras la muerte de su padre, dos hermanos se reencuentran para liquidar el videoclub del progenitor, pero al hallar un juego de tablero con VHS se verán inmersos en una vorágine terrorífica para nuestro deleite.


Planteada como un neowestern, Hell or High Water (Comancheria), se convirtió en una de las sorpresas del festival y a la postre en la tercera película mejor valorada de las que ví. Dos hermanos ladrones de bancos, en realidad antihéroes, se verán perseguidos por un agente de la ley (y su compañero) implacable y tozudo. La impecable construcción de personajes y el retrato que de ellos dan Ben Foster, Chris Pine (en su probablemente mejor papel hasta la fecha) y el gran Jeff Bridges, con un personaje antipático en apariencia  elevan la calidad de la película, apoyada también por una estupenda fotografía que refleja la belleza del Medio Oeste Norteamericano.

Hacer un documental sobre uno de los mejores directores de su generación es harto difícil y si bien David Lynch: The Art Life llega a ser lo suficientemente interesante para dejarse ver, se queda lejos de ser una obra imprescindible.Repasando la obra de Lynch desde su infancia hasta Cabeza borradora, debut del estadounidense en el largometraje, su ritmo lento puede llegar a cansar e incluso aburrir por momentos.



En la época que nos ha tocado vivir encontrar una película de terror que de miedo o incluso inquiete es muy complicado. En el caso que nos ocupa, la británica (de alma iraní) Under the Shadow lo consigue, teniendo incluso varios momentos de sobresalto para que el ésto escribe. Ambientada en la Teherán de la época de la guerra entre Irán e Irak, el terror cotidiano se funde con el típico del cine de fantasmas dando lugar a una atmósfera opresiva. Rodada de una manera sobria y con pulso firme, el tener lugar por completo dentro de un edificio, y especialmente en una casa, o las alusiones constantes al régimen de los ayatolás, multiplican esa sensación opresiva que padecen las protagonistas de la historia. Una de las imprescindibles del festival.

Paul Schrader, aunque a veces no lo parezca, nunca ha dejado de estar activo en su faceta de director, aunque da la sensación de que su genio ha ido menguando con el paso del tiempo. Dog Eat Dog no es una excepción a este mal, pero al menos entretiene e incluso se puede llegar a disfrutar. Quizás sea muy poco pedir al hombre que nos ha regalado obras como Hardcore, El beso de la pantera o los guiones de Yakuza y Taxi Driver, pero así están las cosas. Con un trío de protagonistas pasados de vueltas, Nicolas Cage, Willem Dafoe y Christopher Martin Cook (pese a que se le suele dejar fuera de la ecuación en favor de la fama de los otros dos) y pese a que pudiera parecer lo contrario, es una ayuda para hacerla pasable. Obra menor pero no de lo peor del festival.


Los últimos años nos han traido una moda, la de las nuevas versiones de películas reconocidas que se escudan bajo la apariencia de secuela (o precuela), siendo en realidad versiones actualizadas. Blair Witch es el último cas de esta moda. Camuflada con el título The Woods se presentó el nuevo proyecto de Adam Wingard, hasta que unos meses antes del estreno se revelaría la verdad, estábamos ante una nueva entrega de The Blair Witch Project. En esta secuela-remake el hermano pequeño de la protagonista de la original, Heather, decide volver al bosque para buscar a su hermana. A partir de ese momento veremos la misma película pero con cámaras modernas de todo tipo e incluso un dron. En general, la película es una infamia que no aporta nada al género y que duele más por venir del duo Wingard-Barrett que en los últimos años nos han regalado joyas como Tú eres el siguiente y The Guest.

En los últimos años Mike Flanagan se ha convertido en un nombre de referencia en el cine de terror. Before I Wake (Somnia. Dentro de tus sueños) ha sido mi primera aproximación al cine deldirector y debo decir que ha sido muy desafortunada. Aburrida hasta decir basta, la película pasa de una primera media hora aceptable con algunos momentos de tensión bien logrados a un resto de cinta pueril, previsible y a un final completamente lamentable, que además se ve lastrado por esa perentoria necesidad de explicarlo todo. Para ver y olvidar cuanto antes.


Como una suerte de nueva versión de El malvado Zaroff, Desierto muta de drama social, con un grupo de mexicanos intentando entrar de manera ilegal a los Estados Unidos al thriller axfisiante. Protagonizada por Gael García Bernal como uno de los mexicanos y por un Jeffrey Dean Morgan pre-Negan (aunque su personaje es tan desgraciado como éste) como un supremacista estadounidense que se dedica a matar a estos para evitar su entrada en el país, consigue ser solvente en su factura técnica y entretenida en la parte thriller pero algo maniquea y simplista en su discurso sociopolítico.